29/04/2026 Día Internacional de la Danza
Santo Domingo. – Para la maestra Antonia Alcántara Pimentel, directora de la Escuela Nacional de Danza (Endanza), la danza no es solo técnica ni escenario, sino también sentimiento, creatividad y una vivencia capaz de cambiar la forma en que una persona mira la vida. Bajo esa convicción dirige una de las instituciones formativas más importantes del país en el ámbito de la danza académica, que pertenece al sistema de la Dirección General de Bellas Artes (DGBA).
“Si todo el mundo bailara, el mundo fuera mejor”, afirma con la serenidad de quien ha dedicado su vida entera al arte y a la enseñanza.
Una institución con misión clara
Endanza es la escuela nacional de formación artística en danza de la República Dominicana. Fue creada mediante decreto, el 11 de julio de 1990, y comenzó a funcionar en 1994, bajo la jurisdicción de la Dirección General de Bellas Artes y el Ministerio de Cultura. Su primera directora fue la maestra y fundadora Miriam Bello (1994-2000), seguida por figuras claves como Patricia Ascuassiati (2000-2004), Ninoska Velasquez (2004-2013) y Marinella Sallent (2013-2023), actual directora general de Bellas Artes. Desde 2023 Alcántara asumió las riendas de la institución, tras haber recorrido casi todas sus etapas internas.
“Comencé como maestra, luego coordinadora de área, coordinadora docente y ahora directora. Eso me ha permitido conocer la escuela desde todas sus vertientes”, explica.
Un programa riguroso y completo
Más que asignaturas aisladas, Endanza ofrece un programa integral de formación con una duración de ocho a nueve años, estructurado en tres niveles:
Nivel inicial: 1 año (en algunos casos hasta 2); Nivel básico: 5 años, el más amplio y común; Nivel medio o especializado: 3 años. El pensum incluye danza clásica, contemporánea y folclórica, junto a materias complementarias que conforman una sólida base académica. Los estudiantes reciben una carga horaria de 6 a 7 horas diarias, cinco días a la semana.
“El objetivo es formar intérpretes integrales, no solo buenos bailarines”, afirma Alcántara.
Para ingresar, los aspirantes deben tener una edad aproximada entre 7 y 11 años, estar alfabetizados y contar con condiciones físicas propias para la danza.
El proceso de admisión se realiza mediante audiciones, cuyos requisitos y convocatorias se publican en la página web y las redes sociales oficiales de la institución. Debe pasar tres pruebas: Física, Ritmoauditiva y Médica.
Una vez completado el formulario en línea, los aspirantes son evaluados por un equipo multidisciplinario, tanto de manera individual como colectiva.
“No importa la condición social ni de dónde venga el niño; si tiene talento y deseo, las puertas están abiertas”, enfatiza la directora.
Una escuela que también educa en valores
Ubicada en la segunda planta del edificio de las Escuelas de Bellas Artes, en el Parque Iberoamericano, Endanza funciona de lunes a viernes, con clases desde las 3:30 hasta las 7:30 de la noche.
Actualmente cuenta con 28 maestros, además de un equipo administrativo que, aunque no siempre visible, resulta esencial para el funcionamiento diario de la escuela.
“Los colaboradores administrativos son una zapata fundamental. Sin ellos, la escuela no podría operar”, reconoce Alcántara.
La danza como forma de vida
Para su directora, la danza es una experiencia transformadora. “Es sentimiento, porque hay que vivirla; es creatividad, porque nace de la espontaneidad, y es una vivencia que cambia paradigmas”, sostiene Alcántara.
A quienes dudan si se puede vivir de la danza en la República Dominicana, responde con firmeza: “Claro que sí. Yo soy un ejemplo, y también muchos otros. Puede que algunos estudien otras carreras, pero la danza siempre los llama de vuelta”.
Un legado que trasciende fronteras
Por las aulas de Endanza han pasado figuras fundamentales de la danza dominicana, como Miriam Bello, Ninoska Velázquez, Marinela Sallent e Ingrid Prader, así como generaciones de estudiantes que hoy se desempeñan en importantes compañías nacionales y de clase mundial.
Actualmente, egresados de la institución se encuentran desarrollando carreras artísticas en Estados Unidos, Europa y Puerto Rico, evidenciando el impacto y la proyección internacional de la escuela. Una invitación al arte.
Con las convocatorias abiertas para nuevas pruebas de acceso, Alcántara hace un llamado directo a madres y padres para que entiendan que “apostar por el arte es apostar por una mejor sociedad”. “Hoy hablo de danza, pero también de teatro, música y artes visuales. Bellas Artes está abierta para todo dominicano y dominicana que quiera ser parte del arte. El arte cambia la vida”, expresa.
Endanza continúa así su misión de formar no solo bailarines, sino seres humanos sensibles, creativos y capaces de transformar su entorno a través del movimiento.